Bukhara en la historia de la Gran Ruta de la Seda: una mirada fascinante al pasado de una ruta comercial legendaria. Bukhara es como una perla en la historia de la Gran Ruta de la Seda.
Bujará ha quedado grabada como una auténtica perla en la historia de la Gran Ruta de la Seda. Albergó más de 60 caravasares donde hacían un alto comerciantes procedentes de la India, China, Irán y otros países. Bujará siguió siendo un fértil oasis y un gran centro científico y cultural a lo largo de la Gran Ruta de la Seda.
La ciudad de Bujará cuenta con más de 2500 años de antigüedad. En torno a su origen se entrelazan diversas leyendas y relatos. Una de las leyendas cuenta que el príncipe Siyavush llegó a Bujará, desposó a la hija del rey Afrasiab y mandó construir allí la imponente fortaleza del Ark.
En la Antigüedad, Bujará formaba parte de una de las regiones más prósperas de Asia Central: Sogdiana, donde ya en tiempos de Alejandro Magno se había desarrollado un floreciente trazado urbano. Existen diversas teorías sobre el origen de su nombre: según una de ellas, la palabra Bujará significa “monasterio” (vihara); mientras que otra sostiene que alude a un “lugar de conocimiento”.
Las referencias sobre la antigua Bujará se encuentran en la obra del gran viajero y sabio árabe Abu Abdallah Muhammad Ibn Battuta (1304-1369), la “Rihla” (El viaje), así como en las crónicas del mercader y explorador italiano Marco Polo (1254-1324), aunque la mención más temprana del término Buho procede del célebre viajero chino Xuanzang hacia el año 630 d. C.
Innumerables mezquitas y madrasas definen el perfil de la “sagrada Bujará”, un venerado lugar de peregrinación para los fieles del islam. En el siglo XV residió en este enclave el Jeque Baha-ud-Din Naqshband Bujari, ilustre fundador de la orden sufí cuyas enseñanzas espirituales alcanzaron todos los rincones del mundo.
La Gran Ruta de la Seda, que abrió infinitas oportunidades comerciales entre Oriente y Occidente, impulsó el florecimiento de la ciudad hasta convertirla en un vibrante centro financiero y comercial. Situada en una encrucijada estratégica de rutas caravaneras, conectaba Persia, China, la India y Rusia.
En la Edad Media, Bujará se convirtió en un gran epicentro cultural y científico: aquí vivieron y crearon célebres poetas y sabios como Rudaki, Ferdowsi, Narshaji, Al-Farabi, Abu Ali ibn Sina (Avicena), entre otros.
Los numerosos monumentos arquitectónicos y culturales de Bujará (alrededor de 140) que han perdurado hasta nuestros días son testimonio vivo de la rica historia de la ciudad y de la Gran Ruta de la Seda.