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Un caballo Akhal-Teke dorado, el legendario caballo celestial de Asia Central y Uzbekistán.
✨ Leyendas y festivales

Caballos celestiales de Fergana

La leyenda de los argamaken: los caballos celestiales de Ferganá. En el año 104 a. C., el emperador chino Wu-Di envió una poderosa caballería de 60 000 hombres a Dawan. El motivo de la…

La leyenda de los argamakes: los caballos celestiales de Fergana

En el año 104 a. C., el emperador chino Wu Di envió una poderosa caballería de 60.000 hombres hacia Dayuan. El detonante de la guerra fueron los argamakes, conocidos en todas las fuentes históricas como los “caballos celestiales de Fergana”.

Estos corceles, célebres por su descomunal fuerza y resistencia, eran considerados seres divinos por los chinos, ya que se decía que “sudaban sangre”. Los chinos interpretaban este rasgo como una señal de su origen sobrenatural y los veían como el vehículo idóneo para cabalgar hacia “la tierra de la inmortalidad”. El emperador Wu Di anhelaba la vida eterna y codiciaba, por encima de todo, a estos caballos celestiales.

Los caballos celestiales alcanzaron una devoción reverencial en China e incluso fueron inmortalizados por los poetas en sus versos. Sin embargo, el secreto de su singular capacidad de “sudar sangre” residía en que su piel estaba infestada de parásitos, lo que provocaba este insólito fenómeno.

En el siglo XX se desvelaron numerosos enigmas de la historia, pero en el siglo II a. C. los argamakes eran objeto de un fervor único. Tras su revés en el año 104 a. C., los chinos volvieron a fijar su mirada en Dayuan. Esta vez, los habitantes de Fergana tuvieron que aceptar un compromiso: se obligaron a suministrar al emperador chino 300 caballos al año para su ejército.

No obstante, el origen de estos équidos sigue siendo un misterio hasta hoy. El viajero y diplomático chino Zhang Qian relató: “En el reino de Dayuan hay altas montañas donde habitan caballos sumamente difíciles de capturar; por ello, se eligen yeguas de pelajes selectos y se las lleva a las faldas de las montañas para aparearse con los sementales salvajes. De estas nacen los potros que sudan sangre, razón por la cual se les llama potros de la estirpe celestial”.

Los argamakes, también llamados “caballos celestiales”, poseen indiscutiblemente un profundo valor histórico. Eran apreciados no solo por su supuesta naturaleza divina, sino ante todo por la imperiosa necesidad de enfrentarse a los hunos, que en aquella época causaban estragos a lo largo de las fronteras chinas.

Al igual que muchos pueblos nómadas, los hunos contaban con una temible caballería: los temidos catafractos. Esta fuerza ecuestre superaba ampliamente a los jinetes chinos, que montaban caballos más menudos y menos resistentes. De ahí que para China fuera una cuestión de supervivencia acceder a los argamakes de Asia Central, considerados entonces una de las razas más extraordinarias del planeta.

Se cuenta que los descendientes directos de aquellos “caballos celestiales” perviven hoy en la emblemática raza turcomana Akhal-Teke, reconocida con justicia como una de las mejores del mundo. Su fascinante linaje y sus atributos incomparables los convierten en un auténtico tesoro vivo de la historia.

¹Argamak → uzbeko: Arg’umoq / Arghumoq