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Mezquita Hazret Sultán en Astaná, Kazajistán, con cúpulas doradas y minaretes bajo un cielo azul.
📜 Historia

La religión en Kazajistán

La religión en Kazajistán: un mosaico multifacético de diversidad espiritual y cohesión cultural. La base de un Estado laico es la libertad de conciencia y la igualdad en la práctica religiosa.

Religión en Kazajistán: un mosaico multifacético de diversidad espiritual y armonía cultural

La base de un Estado laico es la libertad de conciencia, la igualdad de las convicciones religiosas y la neutralidad del liderazgo político respecto a las confesiones religiosas. El Estado laico regula jurídicamente el ejercicio del derecho a la libertad religiosa y la actividad de las asociaciones religiosas por parte de los ciudadanos. El sistema de relaciones entre el Estado y las asociaciones religiosas no está aislado del resto del sistema de relaciones sociales. La religión y las asociaciones religiosas forman parte de las instituciones de la sociedad kazaja, y los creyentes son ciudadanos de pleno derecho de la República de Kazajistán.

En relación con lo anterior, es necesario subrayar que el carácter laico es uno de los principios fundamentales de la construcción y el funcionamiento de un Estado de derecho kazajo moderno. Las autoridades estatales no se constituyen sobre la base del derecho canónico, sino sobre la base de la Constitución de la República de Kazajistán, y actúan sobre esta base.

En la actualidad, sobre la base de las disposiciones fundamentales de la Constitución, la Ley de la República de Kazajistán «Sobre la actividad religiosa y las asociaciones religiosas», aprobada en 2011, constituye el mecanismo jurídico para que los ciudadanos ejerzan su derecho a la libertad de conciencia, consagrado en la Ley Fundamental, en los instrumentos internacionales y en los convenios de derechos humanos. El principio de separación de las asociaciones religiosas respecto al Estado, según el cual

  • Las asociaciones religiosas no son sujetos de actividad política
  • Las asociaciones religiosas no participan en la actividad política ni intervienen en el gobierno o en la formación de los órganos del Estado

La Constitución garantiza a todos la libertad de conciencia y prohíbe además cualquier forma de discriminación por motivos religiosos, étnicos o de otra índole. La libertad de conciencia implica el derecho de cada ciudadano a elegir de forma independiente un sistema de valores espirituales. La efectividad del derecho humano a la libertad de conciencia forma parte de los intereses vitales de Kazajistán como país multiconfesional y es un elemento esencial de su desarrollo democrático y jurídico. Kazajistán se fundamenta en los instrumentos internacionales generalmente reconocidos en materia de derechos humanos. El marco jurídico de Kazajistán en materia de garantía de la libertad religiosa y de culto responde a las normas democráticas paneuropeas y globales. Según las conclusiones de numerosos expertos, la legislación del país cumple con los principios fundamentales que sustentan los estándares internacionales adoptados por la OSCE y otras organizaciones internacionales, así como con la experiencia de las democracias desarrolladas.

En la República existen condiciones favorables para la coexistencia y la interacción eficaz entre los representantes de las diversas religiones y confesiones. El modelo de relaciones interreligiosas de Kazajistán se ha convertido en un ejemplo único para otros países. Es bien sabido que la riqueza del mundo reside en su singular diversidad. En este sentido, resulta plenamente acertada la afirmación del estudioso del eurasianismo L. N. Gumiliov, quien escribió: “La diversidad étnica es la mejor forma de existencia de la humanidad”. Kazajistán es llamado con justa razón «encrucijada de civilizaciones». Kazajistánes una frontera natural entre las principales religiones del mundo: el islam, el cristianismo y el budismo. Durante siglos, representantes de diversos pueblos y grupos étnicos han convivido y trabajado juntos aquí.

En la etapa actual del desarrollo mundial, el interés de representantes de diversos sectores de la población por el componente espiritual, incluido el religioso, de la vida social ha aumentado notablemente. Prueba de ello es el incremento del número de creyentes en Kazajistán en los últimos años. Según estimaciones de expertos, la proporción de creyentes ha pasado del 20-25 % a mediados de la década de 1980 al 90-95 % en la actualidad. Los musulmanes y los cristianos ortodoxos son tradicionalmente la mayoría entre los creyentes, representando más del 90 % según el censo de 2009. En concreto, el 70,2 % de la población se identificó como musulmana, el 26,0 % como cristiana, el 0,3 % como judía, el 0,1 % como budista y el 0,2 % como seguidora de otras religiones. Al mismo tiempo, el 2,8 % de la población se declaró no creyente.

Según las estadísticas, en 1979 solo había 25 mezquitas en Kazajistán; a 1 de diciembre de 2020, ya eran 2.690.

La diversidad confesional del país, representada tanto por las confesiones tradicionales kazajas (islam hanafí y cristianismo ortodoxo) como por nuevas religiones y corrientes espirituales, garantiza hoy la estabilidad social, la paz y la armonía en el Estado. En la república cooperan representantes de 18 confesiones que velan por los intereses religiosos de la población multiétnica y multiconfesional de Kazajistán. Las religiones en Kazajistán están representadas por personas de diversos grupos étnicos, lingüísticos, culturales y sociales, que profesan distintas creencias, diversas prácticas religiosas y visiones del mundo que las rodea.

Teniendo en cuenta que nuestra sociedad está orientada histórica y culturalmente sobre todo hacia dos religiones tradicionales, el islam suní (madhab hanafí) y el cristianismo ortodoxo, las mayores comunidades religiosas corresponden a los musulmanes, cuyo número ascendía a 2.691 al 1 de enero de 2021. El segundo mayor número de adeptos en Kazajistán corresponde a la Iglesia Ortodoxa de Kazajistán, que cuenta con 343 asociaciones religiosas.

La siguiente corriente religiosa relevante en Kazajistán es la Iglesia Católica Romana, con 86 asociaciones religiosas. Las asociaciones religiosas protestantes ocupan un lugar notable en el espacio confesional kazajo, sumando unas 600 en todo el país. Además de las mencionadas, existen 7 comunidades judías, 2 asociaciones budistas y diversas otras confesiones.

En los últimos años, el número de misioneros que llegan a Kazajistán ha ido en aumento. Mientras que en 2003 había 89 misioneros, en 2011 la cifra ascendía a 200 y en 2020 se registraron un total de 396 misioneros extranjeros procedentes de 30 países. No obstante, debido a la pandemia, el número de misioneros disminuyó en comparación con períodos anteriores equivalentes.

La actual ley sobre actividades religiosas y asociaciones religiosas (2011) ha ordenado el marco jurídico del ámbito confesional del país. Por primera vez en los años de independencia, se aprobó el concepto de política estatal de la República de Kazajistán en el ámbito religioso para 2017-2020. Dicho concepto busca consolidar los esfuerzos de las autoridades estatales, las asociaciones religiosas y las instituciones de la sociedad civil para desarrollar y reformar la política estatal en materia religiosa, así como desarrollar e implementar medidas para el progreso del modelo kazajo de relaciones estado-confesionales e interconfesionales basado en las particularidades del patrimonio histórico y cultural del pueblo. Gracias a una política estatal eficaz y a la aplicación de la ley, el panorama kazajo se transformó: se reconstruyeron mezquitas antiguas y se levantaron nuevas; se creó una red de instituciones educativas espirituales; surgieron publicaciones islámicas; y los creyentes obtuvieron la posibilidad de realizar el Hajj. La principal institución encargada de la gestión estatal para garantizar la armonía interreligiosa, el derecho de los ciudadanos a la libertad religiosa y la interacción con asociaciones religiosas en Kazajistán es el Comité de Asuntos Religiosos del MEWR RK.

Gracias a esta política eficaz y a la aplicación constructiva de la legislación vigente, en Kazajistán no existen conflictos por motivos religiosos. Los principios constitucionales del carácter secular del Estado y la separación de las asociaciones religiosas respecto al Estado se hacen realidad mediante una clara delimitación de competencias y funciones, premisa indispensable para su cooperación en condiciones mutuamente aceptables.

El sistema de relaciones entre el Estado y las asociaciones religiosas que se consolida en la República de Kazajistán adopta un carácter de colaboración y alianza cimentado en la clara delimitación de funciones. Este marco relacional permite a las asociaciones religiosas participar en diversos ámbitos de la vida social, abriendo camino a una conjunción armónica de principios jurídicos seculares y religiosos. Gracias a este enfoque, la colaboración entre el Estado y la religión comprende actividades conjuntas en áreas como:

  • la consolidación de la paz a nivel interétnico e interconfesional;
  • asuntos de caridad, beneficencia y misericordia;
  • la implementación conjunta de programas sociales;
  • la protección, restauración y desarrollo del patrimonio histórico y cultural;
  • actividades orientadas a la conservación del medio ambiente natural;
  • el apoyo conjunto a la institución familiar, la maternidad y la infancia;
  • la garantía de la libertad religiosa para militares, personas en centros penitenciarios, instituciones médicas, entre otros.

La ley no restringe los derechos de las asociaciones religiosas para difundir sus enseñanzas, sino que únicamente regula el mecanismo para la labor de los misioneros. Las asociaciones religiosas registradas en Kazajistán cuentan con todas las condiciones para invitar a misioneros extranjeros a trabajar en el país y desarrollar sus actividades religiosas. En el territorio de la República de Kazajistán, todos los ciudadanos kazajos, extranjeros y personas apátridas pueden ejercer actividades misioneras tras completar el registro correspondiente.

La creciente importancia del factor religioso en la vida de la sociedad kazaja moderna resulta evidente. Su dinamismo y características se manifiestan en los siguientes aspectos: la creciente influencia de la religión en múltiples ámbitos de la vida sociopolítica; el mayor impacto de las asociaciones religiosas en la vida cotidiana de la población; la expansión de la educación religiosa, consolidando su base material y financiera; y la intensificación de las actividades misioneras y de divulgación por parte de organizaciones religiosas de diversos países extranjeros en Kazajistán.

La situación religiosa en la república ha experimentado ciertos cambios en los últimos años. En particular, el panorama confesional se ha diversificado y han resurgido cuestiones complejas en distintas regiones del país. Con el creciente papel de la religión, también se han hecho patentes facetas negativas en la vida espiritual de un sector de la población. Específicamente, ha aumentado el número de ciudadanos que se oponen a los patrones consolidados de la sociedad secular, a las tradiciones nacionales y a la cultura. Han surgido movimientos religiosos no tradicionales y, además, en una parte de los creyentes comenzaron a manifestarse formas extremas de agresión y radicalismo religioso, convirtiéndose en un factor de riesgo para la seguridad y la estabilidad del país y de sus ciudadanos.

Frente a estas tendencias emergentes, las principales demandas de la población se orientaron hacia el Estado laico para consolidar la estabilidad y la seguridad, garantizar la paz y la armonía social, y proteger a los jóvenes y a las nuevas generaciones de la influencia del extremismo religioso y el terrorismo.

El Líder de la Nación y Primer Presidente de Kazajistán, N. Nazarbáyev, expuso en su discurso a la nación «Estrategia Kazajistán-2050: El nuevo rumbo político del Estado consolidado» una tarea trascendental: forjar la conciencia religiosa de los kazajos en consonancia con las tradiciones y las normas culturales del país. Asimismo, subrayó que el Estado y la ciudadanía deben mantenerse unidos frente a toda forma y manifestación de radicalismo, extremismo y terrorismo.

En la actualidad, las amenazas al país provienen no solo de fuerzas externas vinculadas al extremismo religioso y al terrorismo, sino también de elementos internos. Tras los trágicos atentados terroristas ocurridos en 2011 y 2016 en Atyrau, Aktobé y Almaty —organizados y ejecutados, entre otros, por ciudadanos kazajos—, quedó patente el desafío para la seguridad pública. No se elude la existencia del extremismo religioso ni del terrorismo en el país, como tampoco la amenaza que representan para la seguridad nacional. Diversos expertos señalan múltiples factores que impulsan la propagación del extremismo religioso:

  • Una marcada estratificación social, la formación de grupos marginales y el deterioro de la calidad de la educación escolar laica (especialmente en zonas rurales);
  • El incremento de comunidades islámicas informales no adscritas a la Dirección Espiritual de los Musulmanes de Kazajistán (SAMK), incluidas aquellas que reciben respaldo financiero del exterior. Por lo general, estos grupos procuraban captar a los sectores sociales más vulnerables (población rural y trabajadores migrantes internos);
  • La fragmentación de la umma kazaja en sectores étnicos, atribuible a que el clero «oficial» vinculado a la SAMK se centra casi exclusivamente en la población de habla kazaja, sumada a la escasa autoridad religiosa de los imames kazajos entre otras etnias (uigures, uzbekos, tártaros, comunidades del Cáucaso) y la consiguiente aparición de mezquitas «étnicas» con vínculos meramente formales con la SAMK;
  • La activación de grupos religiosos «no tradicionales» y corrientes afines en sus intentos de infiltrarse en las estructuras de poder (por ejemplo, los denominados coranistas o ciertas ramas del sufismo), así como la instrumentalización de la religión en la pugna política;
  • Con los avances tecnológicos, la proliferación de un «extremismo aficionado» con matices religiosos, impulsado por la frustración juvenil, el seguimiento de modas y el afán de notoriedad.

Cabe resaltar que la prevención y el combate del extremismo religioso en Kazajistán constituyen una prioridad de la política estatal. En este marco, se ha desplegado una intensa labor: se han promulgado leyes especiales antiterroristas y contra el extremismo, y se han aprobado los programas estatales «Sobre la lucha contra el extremismo religioso y el terrorismo en la República de Kazajistán para 2013-2017 y 2018-2022». Un pilar clave es la labor de los grupos de sensibilización: unos 3.000 especialistas organizan en todo el país conferencias, encuentros y talleres orientados a jóvenes, creyentes, desempleados, reclusos y sus familias, así como a trabajadores del sector privado y de servicios. El Comité de Asuntos Religiosos trabaja en la rehabilitación de seguidores de movimientos destructivos. Asimismo, el Centro de Información, Asesoramiento y Rehabilitación «Akniet», fundado en 2014, se especializa en la reinserción de personas radicalizadas, complementado con labores específicas en centros penitenciarios. Destacan también los exitosos operativos «Zhusan» y «Rusafa» para la repatriación de ciudadanos desde zonas de conflicto terrorista, reconocidos por potencias internacionales como EE. UU.

Un ámbito de acción crucial es la labor preventiva con integrantes de los «jamaats femeninos». A través de estas iniciativas se brinda asistencia social, se imparten cursos de formación profesional y se facilita el empleo y la integración en la vida comunitaria.

Asimismo, merece especial reconocimiento la destacada labor del portal educativo Kazislam.kz, que difunde diariamente contenidos fiables sobre el islam, las políticas religiosas del Estado kazajo y la prevención del extremismo y el terrorismo en la sociedad.

Durante los años de independencia se han inaugurado prestigiosas instituciones educativas de perfil religioso, como la Universidad Nur-Mubarak, 9 madrasas de nivel superior, el Instituto de Perfeccionamiento Profesional para Imanes bajo la SAMK, el Seminario Teológico Ortodoxo de Almaty y el Seminario Mayor «María, Madre de la Iglesia», entre otros. Actualmente funcionan 13 centros de formación teológica que acogen a un total de 3.381 estudiantes.

Todo ello conforma una base sólida para la preparación de personal religioso cualificado. Al mismo tiempo, genera inquietud que algunos ciudadanos kazajos con buena educación secular acudan a centros teológicos en el extranjero sin poseer conocimientos religiosos elementales. Si bien la mayoría de las instituciones foráneas están debidamente acreditadas, existen centros dudosos donde los jóvenes pueden asimilar ideas radicales.

Hoy en día, Kazajistán garantiza amplias facilidades para cursar estudios religiosos superiores. El Ministerio de Educación y Ciencia y los órganos ejecutivos locales otorgan becas académicas en especialidades como «Estudios Islámicos», «Ciencias de la Religión» y «Teología», habiéndose asignado cerca de 500 becas estatales para el ciclo 2019-2020. Además, la Universidad Nur-Mubarak alberga un instituto especializado en la capacitación de expertos en prevención del extremismo.

Una de las prioridades esenciales del Estado es preservar la armonía interconfesional. Más allá de la plena igualdad jurídica de todos los credos, en el centro de este modelo conviven las dos mayores religiones del país: el islam y la ortodoxia cristiana, cuya interacción armónica sustenta la estabilidad interconfesional en Kazajistán. Sobre esta base de convivencia se articulan las relaciones entre todas las comunidades religiosas. Kazajistán fue pionero en asumir el liderazgo internacional para fomentar el diálogo constructivo entre líderes de las grandes religiones mundiales y tradicionales, ejemplificado en los Congresos de Líderes de Religiones Mundiales y Tradicionales celebrados periódicamente desde 2003.

El modelo kazajo de armonía interreligiosa demuestra que el sistema de relaciones confesionales es notablemente estable. No obstante, dicha estabilidad exige un cuidado constante, pues las dinámicas globales y regionales con frecuencia ejercen presiones desestabilizadoras.

Destacados analistas geopolíticos nacionales e internacionales coinciden en que el mundo afronta una creciente inestabilidad de carácter estratégico y global. Ante este panorama, se plantea el desafío legítimo de cómo preservar la concordia interconfesional.

En primer lugar, el Estado y las comunidades religiosas deben salvaguardar los logros alcanzados y evitar decisiones precipitadas que puedan comprometer la paz interreligiosa.

En segundo lugar, la República de Kazajistán conserva la potestad de adaptar su marco legislativo a la cambiante coyuntura sociopolítica, lo cual comprende la normativa que rige las relaciones entre el Estado y las confesiones.

En tercer lugar, ninguna ley debe resultar discriminatoria ni menoscabar los derechos de los creyentes; toda enmienda debe ser ponderada y rigurosamente fundamentada. Los desafíos centrales consisten en fortalecer la tolerancia religiosa, supervisar a los grupos de carácter no tradicional y el proselitismo misionero, prevenir la penetración del extremismo y potenciar el desarrollo positivo del diálogo interreligioso.

Una herramienta sumamente eficaz contra el extremismo religioso es la educación: una persona con un conocimiento sólido y equilibrado de su propia fe difícilmente sucumbirá a organizaciones destructivas. Aunque la formación cívica y legal de la juventud es fundamental, las leyes por sí solas no siempre bastan; por ello, la meta primordial es generar una sólida inmunidad frente a doctrinas nocivas y fomentar la conciencia cívica. En la era de las redes sociales, los medios de comunicación tienen la noble misión de inspirar un clima de diálogo y enriquecimiento mutuo, condición indispensable para un desarrollo próspero y seguro.

Traducido porB.R. SHERIYAZDANOV